
El camino que se utiliza para llegar al Valle Grande es la ruta 173. Cerca de 37 kilómetros hay que recorrer para empezar a internarse en el Cañón del Atuel.
Lo primero que uno encuentra al llegar es la frondosa vegetación, que sumado al dulce murmullo del Atuel hacen las delicias de los amantes de la naturaleza; característica que ofrece a todo aquel que busque contacto con el entorno, un lugar muy preciado para vacacionar.
Un inmenso espejo de agua verde esmeralda está contenido por el paredón de la presa. Este es el lugar ideal para el desarrollo de actividades náuticas tales como el buceo, natación, esquí acuático, remo, motonáutica, windsurf, etc.
A lo largo de sus márgenes, el río encierra muchas posibilidades en un marco de rica historia geológica, cabañas, hosterías y hoteles con todos los servicios para los turistas.
Los campings situados en las inmediaciones son también una alternativa válida ya que cuentan con todo lo necesario: sanitarios, luz eléctrica, proveedurías, restaurantes, parcelas forestadas, agua, balnearios naturales y/o piscinas, artesanías regionales, etc. Rafting, kayak y cataraf son las opciones que ofrece el río para los amantes de la velocidad.
La pesca es otra de las actividades favoritas que puede ser practicada en las aguas del embalse. El montañismo, trekking, cabalgatas, four track, también cuentan con una infraestructura adecuada para su práctica, incluyendo experimentados guías y sin duda el protagonista principal, el majestuoso paisaje.